29 noviembre 2006

SEIS PROPUESTAS EDUCATIVAS

[En un artículo anterior de este blog (cfr. # 217) el Prof. González-Simancas decía, entre otras cosas que para educar bien había que unir, con equilibrio y sentido de la oportunidad, dos aspectos esenciales: "por un lado, enseñar a conocer, a aprender, llegar a saber, a adquirir cultura; y por otro, enseñar a pensar, a reflexionar sobre lo que aprendemos; saber discurrir, indagar, descubrir."

Y más adelante subrayaba que sobre todo había que enseñar (los profesores) -y aprender (los alumnos)- a decidir libre y responsablemente, sobre la base del conocimiento verdadero. Así -decía- se podrá "erradicar de una vez ese 'dogmatismo sentimental de la ignorancia' que prevalece en nuestra sociedad como producto de una enseñanza blanda, poco exigente, que no proporciona el saber que es necesario para discernir, con criterio, entre lo malo y lo bueno, entre lo verdadero y lo falso. Ése es el reto que han sabido afrontar y ganar los buenos maestros de todos los tiempos: desde Sócrates hasta...

Reproducimos ahora un artículo de Alejandro Llano, publicado en La Gaceta de los Negocios (11-XI-2006), en el que propone seis propuestas educativas para ayudar a superar el actual deterioro en la enseñanza a escala mundial.

Esas propuestas que desarrolla en este interesante artículo son:

  • Lo importante no es enseñar, lo importante es aprender.
  • Sólo se puede educar en el ámbito de una tradición cultural, dentro de una comunidad de investigación y aprendizaje.
  • Todo aprendizaje es aprendizaje de un oficio.
  • El saber posee una ineludible dimensión moral.
  • Lo decisivo son los hábitos, no las actividades ni los contenidos.
  • Las tecnologías multimedia posibilitan la educación científica y humanística.]

#351 Educare Categoria-Educacion

por Alejandro Llano
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Creen algunos que los síntomas del deterioro de una sociedad surgen como las setas en otoño. Piensan que se producen por condicionamientos incontrolables y que las causas de su origen no tienen nada que ver entre sí. Desgraciadamente, se equivocan, al menos en el caso de España. El espectáculo de las elecciones catalanas, por ejemplo, no se puede aislar de la situación de un presunto “proceso de paz” en el que ETA gana un pulso tras otro al Gobierno. Como tampoco la ley del sexo a la carta está desconectada del desmadre abortista en ciertas clínicas españolas. La ignorada raíz común de estas postraciones, se encuentra en el hecho de que, desde hace tiempo, los españoles no nos tomamos en serio la educación, elemento vertebrador y dinamizador de la actual sociedad del conocimiento.

El fallo capital de la enseñanza en nuestro país no es económico ni organizativo. Por eso no se solucionará –sino todo lo contrario- con nuevas leyes y planes de financiación. Hace falta una nueva mentalidad que contribuya a sacarnos del atolladero ético y cultural. Cuando te das cuenta de que estás en un agujero, lo primero que has de hacer es no seguir cavando. En esta línea, inspirándome en el título de un bello libro de Italo Calvino, lanzo seis propuestas educativas para una sociedad civil en decadencia:

  • 1.- Lo importante no es enseñar, lo importante es aprender. Lo decisivo en la enseñanza es el alumno, no el profesor iluminado. De ahí que las técnicas pedagógicas no sean el factor clave de la educación. Se trata, no tanto de mejorar las cosas, como de intentar mejorar a las personas. La burocracia y la tecnocracia no bastan para lograr la excelencia educativa. La educación no es un montaje constructivista: es una convivencia culta, una auténtica simbiosis.
  • 2.- Sólo se puede educar en el ámbito de una tradición cultural, dentro de una comunidad de investigación y aprendizaje. El conocimiento es una práctica comunitaria, que tiene una historia, un contexto social y unas implicaciones éticas. Para llegar a un ajuste entre las exigencias del presente y nuestros recursos intelectuales, se precisa una inserción dinámica en la tradición del saber. De lo contrario se cae en una concepción inmediatista y pasiva del aprendizaje. Cuando los jóvenes no encuentran ninguna comunidad auténticamente educativa, acaban por marginarse.
  • 3.- Todo aprendizaje es aprendizaje de un oficio. Toda ciencia y toda técnica es originariamente un oficio, un craft, dotado de normas internas. Según MacIntyre, tienen mucho más de artesanal que lo que actualmente se reconoce. Cuando fallan las normas internas a la práctica educativa, se sustituyen por reglas de tipo burocrático y mercantil. La enseñanza pierde entonces toda motivación eficaz. Decae el entusiasmo. Y surge la violencia, que no se puede vencer sólo con sistemas de control.
  • 4.- El saber posee una ineludible dimensión moral. La separación entre ciencia y moral es un mito pseudoilustrado, que el propio Kant rechazaría enérgicamente. Sólo hay una ética que, propiamente, no se puede enseñar, como los clásicos demostraron. Lo decisivo para acercarse a la excelencia educativa es la calidad del temple ético de la institución, el espesor humano de su cultura corporativa, el nivel de su ambiente moral, el estilo de convivencia, sobre todo en los aspectos informales. Por eso las reglamentaciones y programaciones no contribuyen a elevar el nivel de la enseñanza, por mucho que se empeñen los sucesivos gobiernos. Y menos aún procede remitir los aspectos claves de la vida personal y social a una Educación para la Ciudadanía cuyo tufo manipulador no han logrado ocultar sus disciplinados valedores.
  • 5.- Lo decisivo son los hábitos, no las actividades ni los contenidos. A la postre, la propia ciencia es un hábito y no un constructo mental. Lo importante en la sociedad del conocimiento no es que se sepa mucho sino que siempre se sea capaz de saber más, lo cual remite a las potencialidades vitales de las personas. Lo metodológico prima sobre lo descriptivo, y lo formativo sobre lo informativo. El objetivo focal de todos los niveles educativos debería ser ahora mismo una intensa y amplia formación intelectual: aprender a pensar con rigor, hondura y creatividad.
  • 6.- Las tecnologías multimedia posibilitan la educación científica y humanística. Los recursos multimedia constituyen un instrumento de descarga que facilita la dedicación a las cuestiones centrales del humanismo y la ciencia, lejos ya de una educación minimalista y pragmática.

Tomarse en serio la educación y apostar decididamente por su honda radicación cultural -despidiéndonos del emotivismo, la dependencia burocrática, la superficialidad y el pragmatismo- es mi propuesta de fondo. Constituye el nervio del protagonismo de la sociedad civil como recurso para superar el decaimiento de las energías cívicas que nos aqueja.

27 noviembre 2006

"BIODERECHO. ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE."

[«Bioderecho. Entre la vida y la muerte» (Thomson-Aranzadi, 2006, 272 págs.). Este es el título del libro de la Global Law Collection de la Cátedra Garrigues, escrito por Andrés Ollero, Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid).

El autor sostiene que, en la nueva sociedad global, la Bioética ha cobrado autonomía académica y difusión social, al abordar los problemas relativos al origen y fin de la vida humana y las exigencias morales derivadas de su protección.

El libro recopila diversos trabajos en los que aborda desde el estatuto jurídico del embrión hasta la eutanasia. Se trata de una serie de artículos, algunos de carácter académico y otros surgidos a raíz de intervenciones en el marco del debate parlamentario, habida cuenta de que Ollero ha sido diputado popular durante cinco legislaturas. El autor presta especial atención a la jurisprudencia constitucional española en cuestiones relativas al aborto, la fecundación in vitro o la huelga de hambre de los terroristas (en el libro se refiere a los del Grapo...).

Precisa que el término Bioderecho no es tan común como el de Bioética, ni son conceptos idénticos. El Bioderecho aborda «problemas relacionados con la vida humana desde una perspectiva jurídica. Los problemas de la Bioética terminan siendo de Bioderecho porque la solución se acaba estableciendo a través de las normas jurídicas; a veces, nos quedamos en el debate moral sin percibir que el Derecho tiene su peculiaridad».

Ollero considera que, «aunque se piense que la moral suele ser más exigente que el Derecho, hay aspectos del Bioderecho, sin embargo, a los que es más fácil encontrarle un fundamento convincente desde el punto de vista jurídico que desde el moral, pues ésta tiende a atender a casos concretos, aislados, que pueden generar una reacción de compasión y un afán de hallar una solución a ese caso particular, mientras que el Derecho está obligado a ocuparse de normas generales, actúa a modo de «brocha gorda» y no es útil -añade- para resolver un caso concreto sino en su generalidad».

Por ejemplo, en lo relativo a la utilización de células embrionarias, el caso ha cobrado, a juicio del autor, «una dimensión industrial y existen unos intereses económicos espectaculares basados en expectativas».

Advierte que existe, además, una importante «presión, porque el que invierte mucho dinero en esas cuestiones necesita tener la tranquilidad de que el marco jurídico no le va a condicionar». En este sentido, concluye que «la bioética puede terminar convirtiéndose en un arte para legitimar lo que la industria necesita».

Ollero opina que en España domina «el interés y la frivolidad» a la hora de abordar estos asuntos. La «resaca» del nacional catolicismo es algo que, a su juicio, pesa mucho en nuestro país, ya que los temas específicos del Bioderecho se debaten «poco, pues se piensa que tienen que ver con aspectos religiosos cuando, en realidad, tienen que ver con los derechos de las personas».

Andrés Ollero trata también el aborto y analiza cómo «la protección jurídica de la vida humana se vio ante una situación de tensión cuando se la contrapuso a los derechos de la mujer». A este respecto, señala que «el Tribunal Constitucional buscó una fórmula de ponderación rechazando que se pudiera establecer la prioridad, bien del valor de la vida del no nacido, bien del derecho de autodeterminación de la mujer. Lo siguiente es que ahora la vida humana se ve contrapuesta no a los derechos de la mujer -debate que ha pasado a un segundo plano- sino a los derechos de la libertad de investigación científica. Curiosamente parece no haber ponderación alguna; las expectativas abiertas por la Ciencia, con más o menos fundamento, no parecen admitir límite alguno y la vida acaba siendo arrasada. Los derechos de la Ciencia terminan siendo más importantes que los de las mujeres».

Ha escrito Jorge Trías en La Gaceta de los Negocios: "Su rigor jurídico e intelectual es tan serio que las opiniones que vierte cuando escribe suelen ser generalmente reconocidas tanto por partidarios como por adversarios ya que todo lo que toca, con delicadeza siempre, son cuestiones de la más rabiosa actualidad política."


Nos parece ilustrativo publicar el índice:

  • I.-Bioética, bioderecho, biopolítica.
  • II.-El Estatuto jurídico del embrión humano.
  • III.-Todos tienen derecho a la vida. ¿Hacia un concepto constitucional de persona?
  • IV.-Derecho a la vida, ¿Derecho a la muerte? La libre autodeterminación personal y las imprecisas fronteras del derecho
  • V.-Bienes jurídicos o derechos: ilustración "in vitro"
  • VI.-Aportación al debate sobre la eutanasia en el proyecto de código penal de 1992
  • VII.-Eutanasia y multiculturalismo. Derecho, moral y religión en una sociedad pluralista
  • VIII.-La invisibilidad del otro. Eutanasia y dignidad humana
  • IX.-Vida humana, derecho y moral.

Entre las obras más relevantes de Andrés Ollero, pueden citarse: Derechos humanos y metodología jurídica (1989), Discriminación por razón de sexo (1999), Igualdad en la aplicación de la ley y precedente judicial (2ª ed. 2005), Derecho a la verdad (2005), España ¿un Estado laico? (2005) y ¿Tiene razón el derecho? (2ª ed. 2006).

Reproducimos una entrevista publicada en Zenit (16-X-2006) y también el Prefacio del libro.]

#350 Varios Categoria-Varios: Etica y Antropologia

por Andrés Ollero

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--Aunque su libro se titula «Bioderecho», el capítulo inicial se titula «Bioética, bioderecho, biopolítica»...

--En efecto. Al igual que moral y derecho, obligadamente relacionados, no se identifican, tampoco bioderecho es lo mismo que bioética. A veces pienso que a Dios gracias, porque no falta en la bioética quien parezca dispuesto a convertirse en chica para todo, al servicio de los intereses de la biopolítica. Los juristas están muy marcados por un arraigado sentido de la responsabilidad y son más sensibles respecto a la repercusión social de presuntas soluciones de arte y ensayo.

--¿Qué problemas aborda el bioderecho?

--Todos los relacionados con la vida humana, muy en primer lugar. Por ejemplo, el estatuto jurídico del embrión. No falta quien asuma desde la bioética que hay considerar como persona el fruto de la concepción; sin embargo, se ha escrito poco para mantener esa misma postura desde un punto de vista jurídico, que al final es el que acaba siendo decisivo. Hago mi propuesta al respecto, convencido de que será mejorable y con la esperanza de que no falte quien se anime a mejorarla...

--La eutanasia parece que es ahora lo que está en primera línea.

--Existen auténticos grupos de presión dedicados al asunto. Buscan con lupa algún caso digno de compasión y lo exhiben de un modo poco respetuoso con la propia dignidad del afectado. Una vez más, bioética y bioderecho siguen su propio camino; desde el punto de vista ético ese tipo de montajes (película incluida) puede ser rentable, pero jurídicamente el problema tiene más que ver con el sucedido en un hospital madrileño, hoy «sub iudice», donde el número de muertos por sedaciones que algunos peritos consideran contraindicados ha producido alarma social. El derecho se ocupa de estos problemas de mayor impacto y no se permite subordinarlos a la compasiva solución de un caso particular.


--La mujer fue durante años la protagonista central de estos problemas, pero ahora apenas se habla de ella.

--Es particularmente claro en lo relativo a la fecundación «in Vitro». Nadie invoca ya el presunto derecho a tener un hijo; ahora todo gira en torno a las promesas de curación de toda enfermedad preocupante. Lo llamativo es que la vida no nacida encontró todavía ciertos niveles de protección al contraponerse a los derechos de la mujer, al menos en el caso español entre otros. Sin embargo, algunos científicos y quienes les pagan sus fallidas investigaciones con células embrionarias no parecen admitir bromas; quien pretenda plantear la mínima frontera a su actividad será condenado a la hoguera en la plaza de la opinión pública. Mientras tanto, se sigue esperando pacientemente que aporten algún resultado comparable a los numerosos ya obtenidos con células adultas; pero ahí, por lo visto, no han invertido.

--¿Cuál es el mayor reto actual del bioderecho?

--Evitar que ese mínimo ético que el derecho debe siempre garantizar, incluyendo la protección de todos los derechos humanos, se vea convertido en una ética mínima. Se propone, por ejemplo, que hay que uniformar la legislación de los países afines para evitar «paraísos bioéticos», pero la solución propuesta es igualar por abajo. Se rechaza éticamente, por ejemplo en Alemania, lo que se admite en otros países, pero es más difícil conformarse con una situación de inferioridad en los posibles resultados industriales de la biopolítica.

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(Andrés OLLERO, BIODERECHO, Entre la vida y la muerte.-Prefacio)


La fórmula jurídica más adecuada para garantizar la protección de la vida del no nacido fue uno de los aspectos seguidos con mayor atención por la opinión pública en el transcurso del debate de la la Constitución española de 1978. No es extraño pues que pocos meses después se me invitara desde el Colegio Mayor de la Victoria de la Universidad de Granada para hablar de "El aborto: un test ideológico". Cinco años después, ya en 1983, se multiplican tales requerimientos desde foros académicos y culturales al debatirse el proyecto de ley despenalizadora del aborto en determinados supuestos, que acabaría siendo anulado por el Tribunal Constitucional (TC) antes de entrar en vigor (medió el entonces existente recurso previo...). Tanto de esa sentencia 53/1985 de 11 de abril como de las recaídas con ocasión de variados recursos de amparo, cuyos aspectos parciales consolidó, nos ocupamos oralmente meses después, en reflexiones que fueron madurando hasta generar la publicación que vería la luz por vez primera en 1994, recogida ahora en el capítulo tercero de este libro.

De interesante complemento servirían más tarde los nuevos pronunciamientos del alto Tribunal, con motivo de los recursos de amparo planteados por terroristas del GRAPO en huelga de hambre, que apelaban a un presunto derecho a la muerte para evitar ser alimentados en estado de inconsciencia. Su análisis sería objeto, por invitación del Profesor Luis García San Miguel, de una ponencia en la Universidad de Alcalá de Henares en 1993, cuyo texto recogido ahora en el capítulo cuarto integraría ‑con el tercero y la aportación al debate parlamentario sobre la eutanasia del sexto- el pequeño y ya agotado libro Derecho a la vida y derecho a la muerte. El ajetreado desarrollo del artículo 15 de la Constitución de 1994.

Las siguientes resoluciones relevantes del Tribunal Constitucional sobre la protección de la vida humana vendrían provocadas, al final de esta década, al abordar con llamativo retraso los recursos planteados contra las leyes relativas a reproducción asistida y donación de embriones humanos, lo que daría pie a un poco conocido trabajo que se recoge ahora en el capítulo quinto.

Junto a esta interesante y discutida doctrina constitucional, han contribuido también a servir de marco a la pública polémica sobre estas cuestiones los debates parlamentarios. Durante más de diecisiete años tuve el honor de ser miembro del Congreso de los Diputados y de verme convertido por mi Grupo parlamentario en portavoz en repetidos debates sobre la posible despenalización de la eutanasia. Entre otros, aparte del ya señalado, el mantenido en 2002, que serviría de punto de partida a la publicación recogida ahora en el capítulo octavo. Con anterioridad me había ocupado de la cuestión en la ponencia presentada al Simposio Internacional de Ciencias Sociales sobre "Razón práctica y multiculturalismo", organizado por el Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Navarra, en noviembre de 1996, cuyo texto integra el capítulo séptimo.

No han sido pocas las ocasiones en que mi interés por los problemas biojurídicos se ha visto estimulado desde el Departamento de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia. La amabilidad de los Profesores Ballesteros y Bellver me ha llevado a participar en más de una oportunidad en sus frecuentes iniciativas. De ahí que uno de los trabajos ya reseñados sirviera con toda justicia de homenaje a su colega el Profesor José María Rojo, fallecido en plena juventud, otro surgiera del Simposio Internacional celebrado en 1999 y el recogido en el capítulo segundo constituya un amplio desarrollo de la ponencia presentada al Curso sobre "Cuestiones actuales de Bioética" allí organizado en febrero de 2005.

Debo, por último, un particular agradecimiento a Carlos Galdón Cabrera, que en prueba sin duda de una vieja amistad me brindó la posibilidad de participar, a lo largo de tres años, en un Grupo de trabajo interdisciplinar en la Fundación de Ciencias de la Salud que me llevó a aprender de colegas de la talla de Carlos Romeo Casabona, Natalia López Moratalla o Diego Gracia, entre otros. En el marco de esos trabajos se gestaron las reflexiones inéditas que se recogen ahora en el capítulo noveno.

El hilo común de estas reflexiones, suscitadas a lo largo de más de veinte años, me ha animado a reunirlas, precedidas del breve capítulo primero, que les sirve de introducción. Se ha mantenido la numeración de las notas por capítulos, con ocasionales retoques formales en su texto.

23 noviembre 2006

LA REVUELTA CONTRA LA BIOLOGÍA: FORZAR LOS LÍMITES DE LA NATURALEZA HUMANA

[Carlos Rubbia es un investigador del CERN (Centre Européen pour la Recherche Nucléaire) que, como se sabe, es el laboratorio de investigación en Física de partículas más importante del mundo. Obtuvo el Premio Nobel de Física en 1984 -junto con Simon Vendermeer- por el descubrimiento de los bosones W y Z.

El Profesor Rubbia se muestra contrario a la clonación y esto porque «hay principios fundamentales que la ciencia debe respetar».

Como físico nuclear, Rubbia asegura conocer demasiado bien «el contraste entre la belleza del descubrimiento y la preocupación por sus consecuencias». Ha sucedido con la energía nuclear y está sucediendo con la ingeniería genética.

La investigación científica -sostiene el premio Nobel- debe por tanto usar «el acelerador con sentido común», tomarse «el tiempo para reflexionar» y no dejarse contagiar por la sociedad actual «superficial y arrogante».

En esa línea de reflexión serena y profunda sobre la investigación científica y los límites de la naturaleza humana se mueve el artículo del periodista Ignacio Aréchaga que reproducimos ahora, publicado en Aceprensa (04-10-2006), nº 103/06.

Anotamos algunas pinceladas del texto:

  • "Paradójicamente, una sociedad cada vez más consciente del peligro de no respetar los ecosistemas, parece pensar que la naturaleza humana es totalmente maleable, pues en el fondo nada sería natural en el hombre."
  • "La procreación asistida, que empezó como el remedio para que una pareja superara un problema de infertilidad, ha ido acogiendo deseos que ya no tratan de imitar la naturaleza sino de forzar sus límites."
  • "Basta pensar en esas madres postmenopáusicas que gracias a la FIVET satisfacen su deseo de tener hijos a una edad más propia de ser abuelas. El récord conocido lo tiene Adriana Illescu, una profesora rumana jubilada, soltera, que en enero de 2005 dio a luz a la edad de 67 años, con óvulos y semen donados y tras nueve años de tratamientos de fertilidad. Todo un 'ensañamiento procreativo'."
  • "... la perspectiva adoptada por la ideología de género. Más allá de las obvias diferencias biológicas, las diferencias entre hombres y mujeres serían puramente convencionales, una mera construcción social, que habría que 'deconstruir' para liberar a la mujer."
  • "No se trata solo de romper con la diferenciación entre profesiones masculinas y femeninas. También los roles familiares específicos de padre y madre deberían ser revisados para que no haya diferencias en el seno de la familia. Y es que no existirían propiamente dos sexos, sino variadas orientaciones sexuales. Se comprende que para la 'perspectiva de género' la naturaleza estorba."
  • "El objetivo sería 'liberar al hombre de su biología', según diagnosticaba el [entonces] cardenal Joseph Ratzinger [ahora convertido en Benedicto XVI]: "Ya no se admite que la naturaleza tenga algo que decir; es mejor que el hombre pueda modelarse a su gusto (...) Todo esto, en el fondo, disimula una insurrección del hombre contra los límites que lleva consigo en cuanto ser biológico. Se opone, en último extremo, a ser criatura. El hombre tiene que ser su propio creador, versión moderna de aquel ‘seréis como dioses’." (Peter Seewald, "La sal de la tierra", Palabra, Madrid, 1997, pág. 142)
  • Concluye Aréchaga: "Por ahora, no parece que el resultado sea el paraíso en la tierra."]


#349 Varios Categoria-Varios: Etica y Antropologia

por Ignacio Aréchaga

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El adjetivo "natural" está bien para la jalea real, las leches limpiadoras o las plantas medicinales. Pero es palabra tabú en lo que se refiere al ser humano. Unas normas éticas basadas en la naturaleza humana despiertan inmediatamente la sospecha en una sociedad que ha hecho bandera de la liberación. Pero incluso la idea de un "canon" biológico de lo que es un ser humano resulta hoy discutible.

El elogio de la diversidad y el respeto a las diferencias son rasgos característicos de la cultura actual. Esta tendencia subraya positivamente la intrínseca dignidad de la persona humana y la igualdad de derechos. El problema surge cuando para asegurar la igualdad de trato se niega la misma noción de normalidad. ¿La carencia de algún atributo biológico característico de la especie humana es una enfermedad o solo una diferencia?

AUTISMO: ¿NADA QUE CURAR?

El autismo siempre se ha considerado una patología neurológica. Sus rasgos más característicos son dificultades en las formas de comunicación, manifestadas en el tono de voz, en la expresión facial e incluso en el lenguaje hablado, en la resistencia a establecer contacto visual, el apego a pautas estereotipadas de conducta, las explosiones de irritación. Los padres que tienen un hijo con este trastorno buscan ayudarle a través de una terapia conductual intensiva y la asistencia a escuelas especiales.

Sin embargo, autistas adultos, que se consideran oprimidos por los que quieren curarles, forman hoy un movimiento activista que propugna que se respete su peculiar modo de ser. "Necesitamos que se nos acepte como somos", dice Joe Mele ("International Herald Tribune", 21-12-2004). "No tenemos una enfermedad, y por lo tanto no podemos ser curados. Simplemente este es nuestro modo de ser".

Si uno entra en la web de www.neurodiversity.com puede hacerse cargo de esta postura. Los enemigos del enfoque terapéutico consideran el autismo como una forma alternativa de conexión neuronal, con sus ventajas y sus inconvenientes, pero no un trastorno psíquico. Entre las ventajas estaría la capacidad para desarrollar una gran habilidad en un campo de interés que les apasione, por su obsesiva atención a los detalles. De hecho, lo primero que uno se encuentra en esa web es una galería de personajes célebres a los que se atribuye la condición de autistas, desde el filósofo Ludwig Wittgenstein al pianista Glenn Gould, o científicos como el matemático Alan Turing o el químico del siglo XVIII Henry Cavendish, descubridor del hidrógeno.

Este movimiento causa consternación en muchos padres de niños autistas, que lo que encuentran en sus hijos no son rasgos extraordinarios de genios de la ciencia o virtuosos del piano. Kit Weintraub, madre de dos hijos autistas y autora del ensayo "A Mother's Perspective", no tiene dudas: "Ser autista no es más normal que tener espina bífida".

¿DISCAPACIDAD O IDENTIDAD?

La idea de que la carencia de una capacidad humana, como el sentido del oído, es una enfermedad se encuentra cada vez más discutida por parte de aquellos sordos que consideran su situación como una identidad cultural, distinta pero no inferior a la de los oyentes.

El distinto enfoque se ha manifestado en la polémica, dentro de la propia comunidad de sordos, respecto al implante coclear, dispositivo electrónico que permite recuperar parcialmente la audición a sordos profundos. Estos dispositivos (un electrodo puesto en el oído interno y un aparato externo con micrófono y procesador electrónico) han dado resultados especialmente satisfactorios en los niños a los que son implantados a edad temprana y en los adultos que han perdido la audición después de haber adquirido el lenguaje.

El objeto del debate no es si el implante resulta más o menos eficaz. Lo que se discute es la necesidad de corregir la sordera.

A favor están los padres de niños sordos que quieren que sus hijos aprendan a oír y a hablar, y que puedan comunicarse con ellos sin limitarse al lenguaje de signos. Es el caso, en España, de la Federación de Amigos y Padres de Sordos (FIAPAS), que apoya el implante. Y, según el testimonio de sordos que se han sometido a esta intervención (más de 3.600 en los últimos veinte años), el implante ha mejorado su comunicación.

En cambio, dentro de la Confederación Nacional de Sordos de España (CNSE), hay una postura mucho más reticente. Es la sociedad la que debe adaptarse a las diferencias de sus miembros, y no al revés. Según Felisa Pino López, vocal responsable de Información: "Ningún ser humano tiene capacidad para todo, y una sociedad respetuosa con los derechos humanos de sus miembros debe articular las medidas sociales necesarias para que los individuos y los grupos puedan desarrollarse plenamente en su diversidad, sin la obligación de adaptarse a una norma" ("El País", 17-01-2005).

Frente a la afirmación de que el implante coclear mejora la calidad de vida de los sordos, responde que "el concepto de calidad de vida suele definirse desde el punto de vista de la mayoría social, de la 'normalización' (ajuste a la norma), sin tener en cuenta diferentes escalas de valores y diferentes modos de vida de las personas y de las colectividades".

¿Escuchar la música de Mozart o el canto de los pájaros es solo un ajuste a la norma o tiene en sí mismo un valor que eleva la calidad de vida? Quizá lo que suscita las reservas de la CNSE hacia los implantes es la idea de que al sordo le falta algo, y que es preciso acercarle a la comunidad oyente. "Las comunidades de personas sordas han dado como respuesta a la sordera las lenguas de signos, que contribuyen a la diversidad cultural humana, y constituyen una forma propia de percibir y vivir el mundo, plenamente satisfactoria para sus miembros", explica Felisa Pino.

SORDERA DE ENCARGO

La convicción de que ser sordo es tan normal como ser oyente está también en el origen de un caso que creó mucha controversia en EE.UU. en 2002 ("The Washington Post Magazine", 31-03-2002). Sharon Duquesnau y Candace McCullough, una pareja de lesbianas sordas de Washington, querían tener por inseminación artificial un hijo también sordo. Para aumentar la probabilidad de que así fuera, Sharon utilizó el semen de otro sordo, y consiguió que su hijo naciera sin audición.

Recibieron no pocas críticas, también de algunos sordos, que les reprochaban que era inmoral imponer voluntariamente al niño una minusvalía. Pero la pareja de lesbianas sordas veía las cosas de otro modo. "La sordera constituye otra forma de normalidad, distinta de otras normalidades pero no inferior", decía McCullough. Desde hace algunas décadas, muchos miembros de la comunidad sorda han sido estimulados con la idea de que la sordera no es una minusvalía, sino una identidad cultural.

La pareja decía que habría aceptado a un bebé que oyera. Pero pensaban que serían mejores madres si el niño era sordo, pues compartirían la misma cultura y la misma experiencia de vida, y se moverían en la misma comunidad de sordos. Un hijo sordo permite que la comunidad familiar sea más homogénea, decían. Pero, si la sociedad se enriquece con la diversidad, ¿no sería enriquecedor para su familia un hijo distinto, que oyera? En cualquier caso, ellas ya habían decidido que el niño no necesitaba oír, como tampoco necesitaba un padre.

UN HIJO COMO YO

Cada vez más, la fecundación "in vitro", combinada con el diagnóstico preimplantacional, se utiliza para evitar que nazcan niños que tienen el riesgo de alguna anomalía genética. Y si unos padres oyentes pueden recurrir a estas técnicas para evitar tener un hijo sordo, ¿unos padres sordos no podrían utilizarlas para seleccionar un hijo sordo?

Se lo planteaba un artículo publicado en "Nature" (20-10-2004), a raíz de la autorización dada por la Infertility Treatment Authority de Australia para utilizar el diagnóstico a una pareja que quería evitar tener un hijo sordo, cuya probabilidad era de un 25%. En cambio, según explicaba Helen Szoke, directora del organismo, recurrir al diagnóstico para tener un hijo sordo no les parecía admisible: "Nuestra política es que el procedimiento solo debe ser usado para evitar una anomalía genética". Pero un estudio internacional entre 2.906 genetistas de 36 países reveló actitudes variadas: en Noruega ninguno estaría dispuesto a hacer un test genético para favorecer el nacimiento de un niño sordo; pero en EE.UU., Rusia, Italia o Israel, más de un tercio dijo que sí. (D.C. Wertz y otros, "Am. J. Bioeth." 2 W21, 2002).

Cuando el hijo ya no se recibe como un don sino como un encargo, los deseos del cliente pasan al primer plano.

LOS DESEOS DEL CLIENTE

La procreación asistida, que empezó como el remedio para que una pareja superara un problema de infertilidad, ha ido acogiendo deseos que ya no tratan de imitar la naturaleza sino de forzar sus límites.

Basta pensar en esas madres postmenopáusicas que gracias a la FIVET satisfacen su deseo de tener hijos a una edad más propia de ser abuelas. El récord conocido lo tiene Adriana Illescu, una profesora rumana jubilada, soltera, que en enero de 2005 dio a luz a la edad de 67 años, con óvulos y semen donados y tras nueve años de tratamientos de fertilidad. Todo un "ensañamiento procreativo".

En España la ley no marca ningún límite de edad, lo que ha permitido que una española con los 60 cumplidos alumbrara a un niño tras someterse a un tratamiento de fertilidad. La mayoría de las clínicas de reproducción asistida dicen que no suelen aceptar a mujeres de más de 50 años, por los riesgos de la maternidad tardía para la madre y el feto. Pero los datos de 2002 indican que hay un centenar de nacimientos de madres de más de 48 años y 35 de más de 50.

El aumento de la esperanza de vida de la mujer hasta más de 80 años es uno de los motivos aducidos por las clínicas para aceptar a mujeres mayores. Si una mujer es madre a los 50, aún le quedan treinta años para ocuparse de su hijo, dicen. Pero lo que la fecundación "in vitro" no puede recuperar es la energía vital de una madre antes de la menopausia, lo cual influirá en el modo de criar a su hijo; ni tampoco conviene perder de vista que cuando su hijo esté en edad de casarse, tendrá que afrontar el problema añadido de cuidar a su madre octogenaria, que además suele ser una mujer sola.

PADRES GAYS, MADRES DE ALQUILER

Puestos a forzar los límites de la naturaleza, algunos gays están realizando sus deseos de paternidad, recurriendo a una donante de óvulos y a una madre de alquiler. En Estados Unidos, donde pocos estados han regulado la maternidad de alquiler, no hay más límite que los 100.000 dólares que puede costar el proceso. Diane S. Hinston, fundadora de Creative Family Connections, una firma jurídica dedicada a poner en contacto a los que quieren ser padres y a las madres de alquiler, no ve ningún reparo: "Creo en las familias no tradicionales. Pienso que las familias tienen todas las formas y tamaños" ("The Washington Post", 18-01-2005).

En España la maternidad de alquiler es ilegal, conforme a la ley de reproducción asistida recién aprobada, pero algo empieza a moverse. Un editorial de "El País" (3-08-2006) iba en esta línea de blanquear lo que hasta hace poco sonaba extraño. "La expresión "madres de alquiler" se empleaba hasta hace poco con ánimo denigratorio. Ahora el fenómeno se anuncia por Internet y ha perdido su condición aberrante, aunque siga siendo ilegal en la mayoría de los países". Da la impresión de que si algo se anuncia por Internet cobra visos de normalidad.

Para terminar señala que hay países con legislación más permisiva, lo que "está provocando un tráfico creciente y complicado. La experiencia indica que cuando esto ocurre la realidad obliga a flexibilizar la norma para adaptarla a situaciones como las derivadas de los nuevos modelos de familia, como los homoparentales". Si antes se trataba de defender el derecho de los gays a adoptar, ahora parece oportuno favorecer que puedan crearse una familia a golpe de talonario.

CAMBIO DE SEXO

Si hay alguien empeñado en forzar la mano a la naturaleza es el transexual, que no se reconoce en su sexo biológico. En España, una vez admitido el "matrimonio" entre personas del mismo sexo, son los transexuales los que han pasado a un primer plano como minoría marginada que reclama su normalización.

Es llamativa la desproporcionada presencia mediática de este colectivo en los últimos tiempos. La Sociedad Española de Endocrinología estima que en el país entre 2.000 y 3.000 personas sufren trastornos de identidad de género. Sin embargo, según las informaciones de prensa, hay no menos de siete asociaciones de transexuales, y en el PSOE existe incluso un Área Transexual, a cargo de una activista transexual, por supuesto.

Para dar satisfacción a sus reivindicaciones, el gobierno de Rodríguez Zapatero ha aprobado el anteproyecto de ley que regulará el cambio de sexo y de nombre de estas personas en el Registro Civil. Según fuentes del PSOE, se trata de la ley "más avanzada del mundo", que es lo que suele decirse cuando se trata de algo que no hace nadie. La exposición de motivos explica que la finalidad de la ley es "garantizar el libre desarrollo de la personalidad y la dignidad de las personas cuya identidad de género no se corresponde con el sexo con el que inicialmente fueron inscritas". Dicho así, parece como si todo el problema fuera un error del funcionario en el momento de la inscripción, cuando lo que ocurre es que el género con el que ellos/ellas se identifican no está de acuerdo con su sexo biológico. Y lo decisivo también aquí no es la biología sino lo que el interesado "siente".

Para acordar la rectificación de sexo y nombre en el Registro, se exige que al solicitante se le haya diagnosticado un trastorno (disforia) de género y que haya sido tratado médicamente durante al menos dos años para acomodar sus características físicas a las correspondientes al sexo reclamado. En cambio, no se exige que el tratamiento haya incluido cirugía de reasignación sexual (modificación de los genitales). En esto coincide con la ley de Reconocimiento de Género que aprobó el Parlamento británico en 2004.

Por otra parte, hay psiquiatras que piensan que una operación de cambio de sexo no es la respuesta a los problemas de identidad de género. El Dr. Richard Fitzgibbons, que con treinta años de experiencia clínica dirige el equipo del Institute for Marital Healing, explica el malestar de estas personas: "Su tristeza y falta de aceptación por compañeros o por un padre les lleva a pensar que podrán huir de su dolor emocional y encontrar más felicidad, aceptación y confianza siendo del otro sexo". Pero el sexo cromosómico es inmutable: "Cada célula del cuerpo de una persona contiene los cromosomas que lo identifican como varón o mujer. No es solo una cuestión de diferencia de genitales. Antes del nacimiento las hormonas prenatales modelan los cerebros de los niños de un modo diferente al de las niñas. La cirugía y los tratamientos hormonales pueden crear la apariencia de un cuerpo masculino o femenino, pero no pueden cambiar la realidad que subyace. No es posible cambiar el sexo de una persona" (www.mercatornet.com, 14-10-2005).

Así que no cabe excluir que, tras la intervención médica, tampoco se sientan satisfechos en su nueva condición. La ley española, que no exige cirugía de reasignación sexual, podría dar lugar incluso a sexos de ida y vuelta, ya que en ningún lado se dice que solo se puede cambiar una vez. Esta sería la situación más ventajosa para los que creen que el sexo biológico es un mero accidente que puede modificarse conforme al género elegido, a su vez cambiante.

EL GÉNERO SE CONSTRUYE

Esta es la perspectiva adoptada por la ideología de género. Más allá de las obvias diferencias biológicas, las diferencias entre hombres y mujeres serían puramente convencionales, una mera construcción social, que habría que "deconstruir" para liberar a la mujer.

No se trata solo de romper con la diferenciación entre profesiones masculinas y femeninas. También los roles familiares específicos de padre y madre deberían ser revisados para que no haya diferencias en el seno de la familia. Y es que no existirían propiamente dos sexos, sino variadas orientaciones sexuales. Se comprende que para la "perspectiva de género" la naturaleza estorba.

Así, Judith Butler, teórica americana de los estudios sobre gays y lesbianas, se desmarca del feminismo centrado sobre la noción de mujer, que a su juicio no deja suficiente espacio a las diferentes identidades lesbianas. "Al teorizar que el género es una construcción radicalmente independiente del sexo, el género mismo viene a ser un artificio libre de ataduras; en consecuencia, "hombre" y "masculino" podrían significar tanto un cuerpo femenino como uno masculino; "mujer" y "femenino", tanto un cuerpo masculino como uno femenino", escribe en "Gender Trouble. Feminism and the Subversion of Identity" (Routlegde, Nueva York, 1990).

Butler piensa que nuestras sociedades producen códigos implícitos de conducta, que aseguran el predominio de lo masculino y de lo heterosexual.

Por eso, las prácticas sexuales minoritarias deben servir para subvertir la norma y mostrar que no hay que dar por supuesta la heterosexualidad. Su idea es que la sexualidad puede evolucionar a lo largo de toda la vida, por lo que nada debe ser fijo. El género, como un artificio, se construye.

Según su última identidad conocida, Butler es lesbiana y educa a un hijo con su compañera, que tuvo el niño por inseminación artificial.

RECHAZO A SER CRIATURA

Paradójicamente, una sociedad cada vez más consciente del peligro de no respetar los ecosistemas, parece pensar que la naturaleza humana es totalmente maleable, pues en el fondo nada sería natural en el hombre.

El objetivo sería "liberar al hombre de su biología", según diagnosticaba el cardenal Joseph Ratzinger: "Ya no se admite que la naturaleza tenga algo que decir; es mejor que el hombre pueda modelarse a su gusto (...) Todo esto, en el fondo, disimula una insurrección del hombre contra los límites que lleva consigo en cuanto ser biológico. Se opone, en último extremo, a ser criatura. El hombre tiene que ser su propio creador, versión moderna de aquel ‘seréis como dioses’" (Peter Seewald, "La sal de la tierra", Palabra, Madrid, 1997, pág. 142).

Por ahora, no parece que el resultado sea el paraíso en la tierra.

12 noviembre 2006

“LA IGNORANCIA RELIGIOSA HA ALCANZADO EN NUESTROS DÍAS UN NIVEL LAMENTABLE”, ADVIERTE EL PAPA

[El Papa Benedicto XVI se dirigió el pasado día 7 a los obispos suizos de visita ad limina y abordó unos temas de gran importancia para la vida de la Iglesia.

Podemos destacar las siguientes ideas:

  • La fe es el centro de todo

El Santo Padre afirmó que en épocas anteriores las personas crecían como creyentes, pues la fe era parte de sus vidas. Hoy, sin embargo, parece natural lo contrario, la falta de fe: como si la fe fuese algo del pasado. El Papa insistió con fuerza en que es importante tomar nuevamente conciencia del hecho de que la fe es el centro de todo.

Resaltó que la vida cristiana más que un conjunto de preceptos diversos es sobre todo fe en Dios, fe en Jesucristo y en su presencia junto a nosotros; subrayó también que esta fe en Dios, como centro de todo, debe llevar a cada persona a pensar y a actuar de un modo completamente nuevo, de modo que la fe vivifique las actividades humanas; en otro caso, se caería fácilmente en un puro activismo, vacio de sentido.

  • Evangelización de la sociedad y formación teológica en los Seminarios y en las Facultades Teológicas

El Romano Pontífice destacó que, además de una educación y un desarrollo de la inteligencia en las ciencias humanas y en los adelantos técnicos, es necesario enseñar a la vez a conocer y a amar a Dios: de otro modo, si falta la fe en Dios, el resultado será que los hombres aprenderán sobre todo a destruir. Por eso es importante la responsabilidad apostólica: si somos felices con nuestra fe, nos sentimos movidos a hablar de ella a los demás.

Benedicto XVI afirmó también que algo que a todos preocupa -en el sentido positivo del término- es la necesidad de lograr que la formación teológica de los futuros sacerdotes sea buena (lo hizo extensivo a catequistas, profesores de religión, etc.); por eso -dijo- "abbiamo quindi bisogno di buone Facoltà teologiche, di buoni seminari maggiori e di adeguati professori di teologia che comunichino non soltanto conoscenze, ma formino ad una fede intelligente, così che fede diventi intelligenza ed intelligenza diventi fede."

El Papa habló después sobre la catequesis que ha progresado mucho desde el punto de vista metodológico y esto es positivo. Sin embargo, dijo Benedicto XVI: "dall'altro, però, si è persa molto nell'antropologia e nella ricerca di punti di riferimento, cosicché spesso non si raggiungono neanche più i contenuti della fede. (...) Io penso che noi tutti dobbiamo, come sempre, impegnarci molto per un rinnovamento della catechesi, nella quale sia fondamentale il coraggio di testimoniare la propria fede e di trovare i modi affinché essa sia compresa ed accolta. Poiché l'ignoranza religiosa ha raggiunto oggi un livello spaventoso": reiteramos, como un eco de las palabras del Sumo Pontífice esta última frase: "...la ignorancia religiosa ha alcanzado en nuestros días un nivel lamentable".

  • Otros temas

Benedicto XVI habló también de la interpretación bíblica, de la liturgia, del ministerio episcopal y de ecumenismo.

Reproducimos a continuación el texto italiano -por el momento, sólo están publicadas la versión original en alemán y la traducción al italiano- que se ha publicado en el web site del Vaticano: pulse aquí.


#348 Varios Categoria-Varios: Etica y Antropologia

por S.S. Benedicto XVI

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INCONTRO DEL SANTO PADRE CON I VESCOVI DELLA SVIZZERA

DISCORSO DI SUA SANTITÀ BENEDETTO XVI

Sala Bologna
Martedì, 7 novembre 2006

Eminenze, Eccellenze, cari Confratelli!

Vorrei innanzitutto salutarVi di cuore ed esprimere la mia gioia, perché ci è dato di completare ora la visita pastorale, interrotta nel 2005, avendo così la possibilità di lavorare ancora una volta insieme su tutto il panorama di questioni che ci preoccupano. Ho ancora un vivo ricordo della Visita ad limina del 2005, quando nella Congregazione per la Dottrina della Fede abbiamo parlato insieme di problemi che saranno nuovamente in discussione anche in questi giorni. Mi è ancora ben presente l'atmosfera di impegno interiore d'allora, per far sì che la Parola del Signore sia viva e raggiunga i cuori degli uomini di questo tempo, perché la Chiesa sia piena di vita. Nella nostra comune situazione difficile a causa di una cultura secolarizzata, cerchiamo di comprendere la missione affidataci dal Signore e di compierla il meglio possibile.

Non ho potuto preparare un vero discorso; vorrei ora, in vista dei singoli grandi complessi di problemi che toccheremo, fare solo qualche “primo tentativo”, che non intende presentare delle affermazioni definitive, ma vuole soltanto avviare il colloquio. È questo un incontro tra i Vescovi svizzeri e i vari Dicasteri della Curia, nei quali si rendono visibili e sono rappresentati i singoli settori del nostro compito pastorale. Ad alcuni di essi vorrei cercare di offrire qualche commento. In accordo col mio passato, comincio con la Congregazione per la Dottrina della Fede, o meglio: col tema della fede. Già nell’omelia ho cercato di dire che, in tutto il travaglio del nostro tempo, la fede deve veramente avere la priorità. Due generazioni fa, essa poteva forse essere ancora presupposta come una cosa naturale: si cresceva nella fede; essa, in qualche modo, era semplicemente presente come una parte della vita e non doveva essere cercata in modo particolare. Aveva bisogno di essere plasmata ed approfondita, appariva però come una cosa ovvia. Oggi appare naturale il contrario, che cioè in fondo non è possibile credere, che di fatto Dio è assente. In ogni caso, la fede della Chiesa sembra una cosa del lontano passato. Così anche cristiani attivi hanno l’idea che convenga scegliere per sé, dall’insieme della fede della Chiesa, le cose che si ritengono ancora sostenibili oggi. E soprattutto ci si dà da fare per compiere mediante l’impegno per gli uomini, per così dire, contemporaneamente anche il proprio dovere verso Dio. Questo, però, è l’inizio di una specie di “giustificazione mediante le opere”: l’uomo giustifica se stesso e il mondo in cui svolge quello che sembra chiaramente necessario, ma manca la luce interiore e l’anima di tutto. Perciò credo che sia importante prendere nuovamente coscienza del fatto che la fede è il centro di tutto – “Fides tua te salvum fecit” dice il Signore ripetutamente a coloro che ha guarito. Non è il tocco fisico, non è il gesto esteriore che decide, ma il fatto che quei malati hanno creduto. E anche noi possiamo servire il Signore in modo vivace soltanto se la fede diventa forte e si rende presente nella sua abbondanza.

Vorrei sottolineare in questo contesto due punti cruciali. Primo: la fede è soprattutto fede in Dio. Nel cristianesimo non si tratta di un enorme fardello di cose diverse, ma tutto ciò che dice il Credo e che lo sviluppo della fede ha svolto esiste solo per rendere più chiaro alla nostra vista il volto di Dio. Egli esiste ed Egli vive; in Lui crediamo; davanti a Lui, in vista di Lui, nell’essere-con Lui e da Lui viviamo. Ed in Gesù Cristo, Egli è, per così dire, corporalmente con noi. Questa centralità di Dio deve, secondo me, apparire in modo completamente nuovo in tutto il nostro pensare ed operare. È ciò che poi anima anche le attività che, in caso contrario, possono facilmente decadere in attivismo e diventare vuote. Questa è la prima cosa che vorrei sottolineare: che la fede in realtà guarda decisamente verso Dio, e così spinge pure noi a guardare verso Dio e a metterci in movimento verso di Lui.

L’altra cosa è che non possiamo inventare noi stessi la fede componendola di pezzi “sostenibili”, ma che crediamo insieme con la Chiesa. Non tutto ciò che insegna la Chiesa possiamo comprendere, non tutto deve essere presente in ogni vita. È però importante che siamo con-credenti nel grande Io della Chiesa, nel suo Noi vivente, trovandoci così nella grande comunità della fede, in quel grande soggetto, in cui il Tu di Dio e l’Io dell’uomo veramente si toccano; in cui il passato delle parole della Scrittura diventa presente, i tempi si compenetrano a vicenda, il passato è presente e, aprendosi verso il futuro, lascia entrare nel tempo il fulgore dell’eternità, dell’Eterno. Questa forma completa della fede, espressa nel Credo, di una fede in e con la Chiesa come soggetto vivente, nel quale opera il Signore – questa forma di fede dovremmo cercare di mettere veramente al centro delle nostre attività. Lo vediamo anche oggi in modo molto chiaro: lo sviluppo, là dove è stato promosso in modo esclusivo senza nutrire l’anima, reca danni. Allora le capacità tecniche crescono, sì, ma da esse emergono soprattutto nuove possibilità di distruzione. Se insieme con l’aiuto a favore dei Paesi in via di sviluppo, insieme con l’apprendimento di tutto ciò che l'uomo è capace di fare, di tutto ciò che la sua intelligenza ha inventato e che la sua volontà rende possibile, non viene contemporaneamente anche illuminata la sua anima e non arriva la forza di Dio, si impara soprattutto a distruggere. E per questo, credo, deve nuovamente farsi forte in noi la responsabilità missionaria: se siamo lieti della nostra fede, ci sentiamo obbligati a parlarne agli altri. Sta poi nelle mani di Dio in che misura gli uomini potranno accoglierla.

Da questo argomento vorrei ora passare all'“Educazione Cattolica”, toccando due settori. Una cosa che, penso, causa a tutti noi una “preoccupazione” nel senso positivo del termine, è il fatto che la formazione teologica dei futuri sacerdoti e degli altri insegnanti ed annunciatori della fede debba essere buona; abbiamo quindi bisogno di buone Facoltà teologiche, di buoni seminari maggiori e di adeguati professori di teologia che comunichino non soltanto conoscenze, ma formino ad una fede intelligente, così che fede diventi intelligenza ed intelligenza diventi fede. A questo riguardo ho un desiderio molto specifico. La nostra esegesi ha fatto grandi progressi; sappiamo davvero molto sullo sviluppo dei testi, sulla suddivisione delle fonti ecc., sappiamo quale significato può aver avuto la parola in quell'epoca… Ma vediamo anche sempre di più che l’esegesi storico-critica, se rimane soltanto storico-critica, rimanda la parola nel passato, la rende una parola dei tempi di allora, una parola che, in fondo, non ci parla affatto; e vediamo che la parola si riduce in frammenti perché, appunto, essa si scioglie in tante fonti diverse. Il Concilio, la Dei Verbum, ci ha detto che il metodo storico-critico è una dimensione essenziale dell’esegesi, perché fa parte della natura della fede dal momento che essa è factum historicum. Non crediamo semplicemente a un’idea; il cristianesimo non è una filosofia, ma un avvenimento che Dio ha posto in questo mondo, è una storia che Egli in modo reale ha formato e forma come storia insieme con noi. Per questo, nella nostra lettura della Bibbia l’aspetto storico deve veramente essere presente nella sua serietà ed esigenza: dobbiamo effettivamente riconoscere l'evento e, appunto, questo “fare storia” da parte di Dio nel suo operare. Ma la Dei Verbum aggiunge che la Scrittura, che conseguentemente deve essere letta secondo i metodi storici, va letta anche come unità e deve essere letta nella comunità vivente della Chiesa. Queste due dimensioni mancano in grandi settori dell'esegesi. L'unità della Scrittura non è un fatto puramente storico-critico, benché l'insieme, anche dal punto di vista storico, sia un processo interiore della Parola che, letta e compresa sempre in modo nuovo nel corso di successive relectures, continua a maturare. Ma questa unità è in definitiva, appunto, un fatto teologico: questi scritti sono un'unica Scrittura, comprensibili fino in fondo solo se letti nell'analogia fidei come unità in cui c'è un progresso verso Cristo e, inversamente, Cristo attira a sé tutta la storia; e se, d'altra parte, questo ha la sua vitalità nella fede della Chiesa. Con altre parole, mi sta molto a cuore che i teologi imparino a leggere e ad amare la Scrittura così come, secondo la Dei Verbum, il Concilio lo ha voluto: che vedano l'unità interiore della Scrittura – una cosa aiutata oggi dall'“esegesi canonica” (che senz'altro si trova ancora in un timido stadio iniziale) – e che poi di essa facciano una lettura spirituale, che non è una cosa esterna di carattere edificante, ma invece un immergersi interiormente nella presenza della Parola. Mi sembra un compito molto importante fare qualcosa in questo senso, contribuire affinché accanto, con e nell'esegesi storico-critica sia data veramente un'introduzione alla Scrittura viva come attuale Parola di Dio. Non so come realizzarlo concretamente, ma credo che, sia nell'ambito accademico, sia nel seminario, sia in un corso d'introduzione, si possano trovare dei professori adeguati, affinché avvenga questo incontro attuale con la Scrittura nella fede della Chiesa – un incontro sulla base del quale diventa poi possibilel'annuncio.

L'altra cosa è la catechesi che, appunto, negli ultimi cinquant'anni circa, da un lato, ha fatto grandi progressi metodologici, dall'altro, però, si è persa molto nell'antropologia e nella ricerca di punti di riferimento, cosicché spesso non si raggiungono neanche più i contenuti della fede. Posso capirlo: addirittura al tempo in cui io ero viceparroco – quindi 56 anni fa – risultava già molto difficile annunciare nella scuola pluralistica, con molti genitori e bambini non credenti, la fede, perché essa appariva un mondo totalmente estraneo ed irreale. Oggi, naturalmente, la situazione è ancora peggiorata. Tuttavia è importante che nella catechesi, che comprende gli ambienti della scuola, della parrocchia, della comunità ecc., la fede continui ad essere pienamente valorizzata, che cioè i bambini imparino veramente che cosa sia “creazione”, che cosa sia “storia della salvezza” realizzata da Dio, che cosa, chi sia Gesù Cristo, che cosa siano i Sacramenti, quale sia l'oggetto della nostra speranza… Io penso che noi tutti dobbiamo, come sempre, impegnarci molto per un rinnovamento della catechesi, nella quale sia fondamentale il coraggio di testimoniare la propria fede e di trovare i modi affinché essa sia compresa ed accolta. Poiché l'ignoranza religiosa ha raggiunto oggi un livello spaventoso. E tuttavia, in Germania i bambini hanno almeno dieci anni di catechesi, dovrebbero quindi in fondo sapere molte cose. Per questo dobbiamo certamente riflettere in modo serio sulle nostre possibilità di trovare vie per comunicare, anche se in modo semplice, le conoscenze, affinché la cultura della fede sia presente.

E ora qualche osservazione sul “Culto divino“. L'Anno Eucaristico, a questo riguardo, ci ha donato molto. Posso dire che l'Esortazione postsinodale è a buon punto. Sarà sicuramente un grande arricchimento. Inoltre abbiamo avuto il documento della Congregazione per il Culto divino circa la giusta celebrazione dell'Eucaristia, cosa molto importante. Io credo che a seguito di tutto ciò man mano diventi chiaro che la Liturgia non è un'“auto-manifestazione“ della comunità la quale, come si dice, in essa entra in scena, ma è invece l'uscire della comunità dal semplice “essere-se-stessi“ e l'accedere al grande banchetto dei poveri, l'entrare nella grande comunità vivente, nella quale Dio stesso ci nutre. Questo carattere universale della Liturgia deve entrare nuovamente nella consapevolezza di tutti. Nell'Eucaristia riceviamo una cosa che noi non possiamo fare, ma entriamo invece in qualcosa di più grande che diventa nostro, proprio quando ci consegniamo a questa cosa più grande cercando di celebrare la Liturgia veramente come Liturgia della Chiesa. È poi connesso con ciò anche il famoso problema dell'omelia. Dal punto di vista puramente funzionale posso capirlo molto bene: forse il parroco è stanco o ha predicato già ripetutamente o è anziano e i suoi incarichi superano le sue forze. Se allora c'è un assistente per la pastorale che è molto capace nell'interpretare la Parola di Dio in modo convincente, vien spontaneo dire: perché non dovrebbe parlare l'assistente per la pastorale; lui riesce meglio, e così la gente ne trae maggior profitto. Ma questo, appunto, è la visione puramente funzionale. Bisogna invece tener conto del fatto che l'omelia non è un'interruzione della Liturgia per una parte discorsiva, ma che essa appartiene all'evento sacramentale, portando la Parola di Dio nel presente di questa comunità. È il momento, in cui veramente questa comunità come soggetto vuole essere chiamata in causa per essere portata all'ascolto e all'accoglimento della Parola. Ciò significa che l'omelia stessa fa parte del mistero, della celebrazione del mistero, e quindi non può semplicemente essere slegata da esso. Soprattutto, però, ritengo anche importante che il sacerdote non sia ridotto al Sacramento e alla giurisdizione – nella convinzione che tutti gli altri compiti potrebbero essere assunti anche da altri – ma che si conservi l'integrità del suo incarico. Il sacerdozio è una cosa anche bella soltanto se c'è da compiere una missione che è un tutt'uno, dal quale non si può tagliare qua e là qualcosa. E a questa missione appartiene già da sempre – anche nel culto antico-testamentario – il dovere del sacerdote di collegare col sacrificio la Parola che è parte integrante dell'insieme. Dal punto di vista puramente pratico dobbiamo poi certamente provvedere a fornire i sacerdoti degli aiuti necessari perché possano svolgere in modo giusto anche il ministero della Parola. In linea di massima, questa unità interiore sia dell'essenza della Celebrazione eucaristica, sia dell'essenza del ministero sacerdotale, è molto importante.

Il secondo tema, che vorrei toccare in questo contesto, riguarda il sacramento della Penitenza la cui pratica in questi circa cinquanta ultimi anni è progressivamente diminuita. Grazie a Dio esistono chiostri, abbazie e santuari, verso i quali la gente va in pellegrinaggio e dove il loro cuore si apre ed è anche pronto alla confessione. Questo Sacramento lo dobbiamo veramente imparare di nuovo. Già da un punto di vista puramente antropologico è importante, da una parte, riconoscere la colpa e, dall'altra, esercitare il perdono. La diffusa mancanza di una consapevolezza della colpa è un fenomeno preoccupante del nostro tempo. Il dono del sacramento della Penitenza consiste quindi non soltanto nel fatto che riceviamo il perdono, ma anche nel fatto che ci rendiamo conto, innanzitutto, del nostro bisogno di perdono; già con ciò veniamo purificati, ci trasformiamo interiormente e possiamo poi comprendere anche meglio gli altri e perdonarli. Il riconoscimento della colpa è una cosa elementare per l'uomo – è malato se non l'avverte più – e altrettanto importante è per lui l'esperienza liberatrice del ricevere il perdono. Per ambedue le cose il sacramento della Riconciliazione è il luogo decisivo di esercizio. Inoltre lì la fede diventa una cosa del tutto personale, non si nasconde più nella collettività. Se l'uomo affronta la sfida e, nella sua situazione di bisogno di perdono, si presenta, per così dire, indifeso davanti a Dio, allora fa l'esperienza commovente di un incontro del tutto personale con l'amore di Gesù Cristo.

Infine vorrei ancora occuparmi del ministero episcopale. Di questo, in fondo, abbiamo implicitamente già parlato per tutto il tempo. Mi sembra importante che i Vescovi, come successori degli Apostoli, da una parte portino veramente la responsabilità delle Chiese locali che il Signore ha loro affidate, facendo sì che lì la Chiesa come Chiesa di Gesù Cristo cresca e viva. Dall'altra parte, essi devono aprire le Chiese locali all'universale. Viste le difficoltà che gli Ortodossi hanno con le Chiese autocefale, come anche i problemi dei nostri amici protestanti di fronte alla disgregazione delle Chiese regionali, ci rendiamo conto di quale grande significato abbia l'universalità, quanto sia importante che la Chiesa si apra alla totalità, diventando nell'universalità veramente un'unica Chiesa. Di questo, d'altra parte, è capace soltanto se nel territorio suo proprio è viva. Questa comunione deve essere alimentata dai Vescovi insieme con il Successore di Pietro nello spirito di una consapevole successione al Collegio degli Apostoli. Tutti noi dobbiamo sforzarci continuamente di trovare in questo rapporto vicendevole il giusto equilibrio, cosicché la Chiesa locale viva la sua autenticità e, contemporaneamente, la Chiesa universale da ciò riceva un arricchimento, affinché ambedue donino e ricevano e così cresca la Chiesa del Signore.

Il Vescovo Grab ha già parlato delle fatiche dell'ecumenismo; è un campo che devo solo affidare al cuore di tutti Voi. Nella Svizzera siete posti a confronto quotidianamente con questo compito che è faticoso, ma crea anche gioia. Penso che importanti siano, da un lato, i rapporti personali, nei quali ci riconosciamo e ci stimiamo l'un l'altro in modo immediato come credenti e, come persone spirituali, ci purifichiamo e ci aiutiamo anche a vicenda. Dall'altro lato, si tratta – come ha già detto il Vescovo Grab – di farsi garanti dei valori essenziali, portanti, provenienti da Dio della nostra società. In questo campo, tutti insieme – protestanti, cattolici ed ortodossi – abbiamo un grande compito. E sono lieto che stia crescendo la consapevolezza di questo. Nell'occidente è la Chiesa in Grecia che, pur avendo ogni tanto qualche problema con i Latini, dice sempre più chiaramente: in Europa possiamo svolgere il nostro compito soltanto se ci impegniamo insieme per la grande eredità cristiana. Anche la Chiesa in Russia lo vede sempre di più ed altrettanto i nostri amici protestanti sono consapevoli di questo fatto. Io penso che, se impariamo ad agire in questo campo insieme, possiamo realizzare una buona parte di unità anche là dove la piena unità teologica e sacramentale non è ancora possibile.

Per concludere vorrei esprimerVi ancora una volta la mia gioia per la Vostra visita, augurandoVi molti colloqui fruttuosi durante questi giorni.